De dilemas, gringas y latinas


Hace ya unos días leí un artículo en donde de forma muy cándida el autor, un extranjero establecido en Panamá ya por varios años, relata su experiencia saliendo con gringas y latinas.

El autor compara a gringas y latinas: las gringas son retratadas como aquellas mujeres trota mundo e independientes con las que es fácil tener una noche de pasión. Las latinas son las mujeres superficiales, incultas, sensuales, domésticas y dependientes, con las que no tiene ninguna afinidad cultural o intelectual.

Aunque el autor afirma, en un par de líneas al final de el artículo, que está haciendo una generalización arbitraria y estrictamente basada en su experiencia, no pude evitar que me desagradara el bendito artículo. En el momento sólo atiné a comentarle que le recomendaba conocer latinas más interesantes.

Si vemos esto con estricta lógica:
a)         Se aclara que es una generalización arbitraria y basada en la experiencia del autor.
b)         Es posible y bastante probable que ese tipo de gringa exista.
c)         Es posible y bastante probable que este tipo de latina exista.

Si esto es así y el artículo no deja de ser cierto, ¿por qué me quedé con una espinita clavada?  La respuesta es clara, como latina me sentí inevitablemente ofendida y víctima del prejuicio. Hoy puedo decirles que yo cargo con parte de la responsabilidad. Nos preocupa tanto como somos percibidas que se nos olvida que no tenemos nada que probar.

En mi reacción casi instintiva ante la opinión de los demás, se me olvidó primero evaluar el contexto en que fue emitida dicha opinión. Es que al autor hay que aplaudirle el trabajo que  hace para, disimulada e inconscientemente, atribuir gran responsabilidad del resultado de su vida sentimental a la oferta femenina que ha tenido en su entorno.

Salí del trance y ahora puedo decirles que lo que yo debía haber pensado/sentido al  leer este artículo debió haber sido: “Que triste que los dates no le funcionen a este chico, quien termina inevitablemente en relaciones insostenibles”.

El punto aquí no es la etnia o el sexo de la persona (hombre o mujer, gringa o latina) ni es cuestión de capitalizar sobre nuestros atributos fáciles con quienes se van a dejar impresionar por ellos.  Una chica bilingüe, independiente, optimista, familiar, femenina, a quien le guste viajar, leer y que sepa bailar salsa probablemente no pasa la mayor parte de su tiempo en un bar o en una chiva parrandera. Probablemente hable inglés fluido y necesite más que ojos verdes para prestar atención, ya que los ha visto de todos los colores.

Quizás es un tema de construir rapport con la confianza de quien no tiene nada que perder (si no las vas a ver al día siguiente y mucho menos la semana siguiente). Si tratas de hablar con personas más a tu gusto y la cosa no funciona ya no puedes sólo culpar a la circunstancia o a la potencial pareja. Si no funciona, es posible que hasta se sienta como un fracaso personal.  Estas son mis conjeturas…

Es así que mis mensajes para evitar tropezar continuamente con la proverbial piedra son dos: primero,  el que no arriesga no gana  y segundo, para los hombres también es cierto que  Figurita repetida no llena álbum.   


xo
Itzel Díaz
La autora es instructora de Pilates y consultora de negocios. 
www.muylila.com 
{Forever Produced es un estilo de vida... es un concepto de female empowerment.}

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